Luego de más de un año de silencio sobre la denuncia por acoso sexual contra Diego Guacci de parte de un grupo de jugadoras argentinas, el reciente 23 de mayo, mediante una publicación en redes sociales, FIFPRO reapareció con un comunicado: desestimaron la causa contra el DT. ¿Los motivos? “Pruebas insuficientes” de parte de las víctimas. Causa cerrada, todo sigue como si nada hubiera ocurrido.

El 6 de mayo de 2020, FIFPRO publicó la denuncia por acoso sexual impulsada por un colectivo de jugadoras contra Diego Guacci, ex DT de River, UAI Urquiza, seleccionado femenino sub 15 y 17, y actual coordinador del fútbol femenino de Defensa y Justicia. Un año y 17 días después, FIFPRO hizo público que Diego Guacci no será sancionado por falta de pruebas.

La FIFA, mediante su Comité de Ética, cerró la causa contra Guacci, cuya investigación se había iniciado en el 2020. A su vez, la casa madre del fútbol mundial compartió de forma muy discreta y difícil de encontrar un documento de 40 páginas que contiene el desarrollo de la investigación, el transcurso de la causa, testimonios de las víctimas, testigos a favor de Guacci y la decisión final.

Los fuertes testimonios fueron relatos escritos mediante videollamadas de FIFA con las cinco jugadoras denunciantes. Las aterradoras y explícitas declaraciones dan cuenta de la violencia sexual, psicológica, deportiva y verbal que padecieron de parte del director técnico. Insinuaciones y ataques sobre su físico, su sexualidad y las constantes represalias si las mismas no accedían a ello. No obstante, pese a las escalofriantes historias de las deportistas, para la FIFA no fue suficiente.

Tras el preocupante fallo a favor de Diego Guacci, el lunes 30 de mayo, jugadoras, periodistas, coordinadoras, agrupaciones feministas y otras personas se autoconvocaron a la sede de AFA de la calle Viamonte. En pos de lo ocurrido, el reclamo en conjunto bajo el lema #SiLoSabian, exigieron a la casa madre del fútbol nacional que tome cartas en el asunto, ya que el director técnico actualmente ejerce en el equipo femenino de Defensa y Justicia.

Ahora, ¿bajo qué parámetro una denuncia es suficiente en un contexto de constante violencia y discriminación? ¿De qué manera se sustenta el tormento que padecen tantas deportistas en todo el mundo? De no contar con material gráfico para comprobar lo que puede suceder en un momento, ¿quién vela por la integridad de esas jugadoras?

Como si fuera poco, la falta de empatía de distintos lados de la sociedad no hace otra cosa que revictimizar a las denunciantes. De la misma forma, la falta de protección hacia las víctimas vuelve a poner en jaque el abandono y desinterés de la AFA. Porque, lamentablemente, no es ni será el primer caso de abuso en el fútbol argentino.

La desestimación de FIFA tras lo testificado por las jugadoras, no pone en duda lo relatado, pero las pruebas no alcanzan. Se puede entender que, puesto en otras palabras, el mensaje sería “les creemos, pero no podemos ayudarlas”. Considerando este silencio y la displicencia de los clubes y la misma AFA, en conjunto de la decisión de FIFA, ¿cuál es la solución propuesta para que estos hechos dejen de ocurrir?

¿Cuál es la seguridad que les brindan a las deportistas y a sus respectivas familias sobre que no serán abusadas ni discriminadas por jugar al fútbol? ¿Puede ser más fuerte la cultura del poder sobre las víctimas que la justicia y garantía para que puedan desarrollar un deporte?

¿Qué pasa en los departamentos de género de los clubes del país que no lograron que estos hechos de abuso sigan ocurriendo? La violencia de género, sexual, psicológica, deportiva y la discriminación no es un problema de las mujeres, sino de toda la sociedad. La indiferencia y falta de involucración ante personas que padecen estos tipos de violencia, no hace otra cosa que generar complicidad y ninguna solución. Seguirán apareciendo nuevas preguntas, mientras que la respuesta sigue siendo la misma: el silencio.