Desde la AJFSF (Asociación de Jugadoras de Fútbol Sala), conformada por futbolistas de diversos países, el sábado emitieron un comunicado oficial en redes sociales. Cuyo fin reside en exigirle a la FIFA la organización del primer mundial de fútbol sala femenino, al entender esta ausencia como un acto de discriminación.

Imagen: Prensa AFA.

Ayer arrancó el noveno mundial de fútbol sala masculino en Lituania. Situación totalmente opuesta en la rama femenina, o mejor dicho inexistente, porque siguen esperando por su primer mundial. Y la espera tuvo sus límites. Desde el Sindicato de Jugadoras de Fútbol Sala Femenino, emitieron un fuerte comunicado para que la FIFA, de una vez por todas, organice la primera copa del mundo de futsal femenino.

El reclamo se sustenta del lineal y nutrido crecimiento que ha tenido la disciplina a nivel mundial y continental. En simultáneo del profesionalismo y labor de sus jugadoras, que hoy siguen marginadas de la mayor competencia en el deporte. Y también, por supuesto, por sus derechos como deportistas. Si bien la FIFA se jacta de ser protagonistas de la implementación de políticas de vanguardia; la inclusión e integración en el fútbol, igualdad de género y oportunidades, y otros tantos etcéteras que esta exclusión e invisibilización de las futbolistas no hace otra cosa que impugnar sus supuestos valores pregonados.

La Selección Argentina de futsal femenino, subcampeona en la última Copa América 2019 en Paraguay, tiene embajadora dentro del reclamo colectivo. Julia Paz Dupuy, actual jugadora del Poio Pescamar FS de la primera división española, es artífice clave en el reclamo colectivo hacia la FIFA. “Venimos preparando esto hace casi dos meses. Si bien, el reclamo surgió en el 2015, tuvo repercusión, al punto de ser tendencia en Twitter, pero seis años después la cosa sigue igual“, explicó.

Luego, agregó: “Estoy asociada al sindicato y colaboro en la comunicación, impulsada por la presidenta que me propuso hacerlo”. La construcción del actual reclamo hacia la FIFA llevó su tiempo; armado de guiones, edición, redacción, coordinación entre compañeras de varias partes del mundo. “No queremos que esto quede en un video viral de redes sociales, queremos medidas, y que sean urgentes” afirmó Dupuy, quien puso en palabras el reclamo de sus colegas de todo el mundo.

Hablemos de futsal

Si trazamos en una línea de tiempo una suerte de proyección a corto o mediano plazo, en el horizonte de posibilidades no vemos un fútbol sala profesional en Argentina. Otra injusticia en una rama que no para de crecer día a día, y que ha elevado su nivel a pasos agigantados. Otra sala de espera eterna para las deportistas que siempre han demostrado ser profesionales en una disciplina amateur, caso similar al del fútbol once y su reciente semiprofesionalización.

“En la Selección Argentina hay un gran nivel. Sobre todo, luego del segundo puesto ante Brasil -mejores del mundo- en la última Copa América del 2019. Pero que la Conmebol suspenda y no organice más campeonatos, y que la FIFA nos prive de una copa del mundo, es desmotivador”, completa Julia.

La futbolista tuvo su paso en el fútbol once de Argentina jugando para Boca Juniors, pero finalmente optó por el futsal. Hizo carrera en Sportivo Barracas y Racing Club. Esas experiencias en el país le permitieron hacer una comparación de su presente en Europa, hoy en el Poio Pescamar de España, y anteriormente en el New Team Noci de Italia. “En España la mayoría tienen contrato, y las que no, reciben viáticos, becas y casa por parte del club. Lo que nos permite estar 100% enfocadas en jugar”.

Para Dupuy, la falta de profesionalización del fútbol sala en Argentina es una consecuencia de la exclusión federal de equipos del resto de las provincias, reforzando la centralización en Capital Federal. Aseguró que algunos equipos han crecido, pero no son la mayoría. No obstante, la jugadora de 21 años, entiende que la falta de aporte desde los clubes impide tener una liga de alto nivel, lo que concluiría en una difusión y visibilidad íntegra del deporte en plataformas digitales y televisión. Por ende, el crecimiento y profesionalización.

Imagen: Leandro Ulloa.

A la espera de alguna respuesta oficial de la FIFA tras el reclamo mundial, la mediocampista agregó: “Los jugadores varones de futsal también están de acuerdo con nuestro reclamo, ya que tener un mundial sustenta a la construcción de un deporte profesional. Recibimos todo el apoyo de la selección masculina, hay una unión muy grande entre mujeres y varones”. Una realidad distinta a la que atraviesa la selección femenina de fútbol once. Y culminó: “Es inaudito estar haciendo este reclamo, pero es lo que nos toca. Yo sé que cuando pase el tiempo y mire para atrás, habrá valido la pena para nosotras y para las más chicas que elijan el futsal”.

El reclamo de las jugadoras de futsal es una buena oportunidad para colocar a la disciplina en la agenda de prioridades en los deportes practicados por mujeres. Una rama quizás eclipsada por el fútbol once, que ofrece una dinámica de juego entretenida y totalmente atractiva. Un producto que promete rentabilidad, pero que muchos aún no se han dado cuenta. Una inserción que, como todas las conquistas y ampliación de derechos conseguidos por las mujeres, será alzando la voz.

También aplicando la dinámica del fútbol en general; trabajando en equipo, triangulando con solidaridad, involucración y la empatía de quienes también tuvieron que reclamar derechos en distintas ocasiones. Sea fútbol sala o fútbol once, las conquistas se alcanzan en equipo. No es momento de mirar para otro lado y permanecer indiferentes ante el reclamo de sus pares. Porque no será el primero ni el último. Y porque ninguna futbolista ganó un partido jugando sola.