La historia de la actual jugadora de Gimnasia y Esgrima La Plata, que llegó desde Pinamar a la ciudad de las diagonales para cumplir su sueño de ser futbolista del Lobo.

Milagros Oliver nació en Pinamar en el año 1996 y desde pequeña es amante del fútbol. Su llegada a La Plata fue clave en su carrera como futbolista y también en su vida personal, ya que pudo empezar a estudiar el profesorado de Educación Física en la UNLP.

La “Peque” se destaca por sus grandes atributos dentro de la cancha: es una fiera para recuperar la pelota, no le tiene miedo a nada y posee una gran capacidad para marcar los ritmos de juego del equipo.

SU INFANCIA Y EL PASO POR DISTINTOS CLUBES

Que la pinamarense sea hoy futbolista profesional no es una mera casualidad ya que desde chica en su casa tenía el ADN del fútbol inyectado en las venas. Cuenta que cuando llegaba del colegio solía ir con los chicos del barrio a jugar a la pelota , ya sea en la calle o en la canchita que su padre les había armado.

La actual jugadora del Lobo comenzó a forjar su carrera como futbolista en el club San Vicente de Pinamar. Un tiempo después pasó por el León de Madariaga, institución en la cual ya jugaba en cancha de 11 compitiendo en La Liga de la Costa.

“Dispuse siempre con la fortuna de ser aceptada por todos. Conozco a muchas mujeres que la pasaron mal y me pongo a pensar que tuve muchísima suerte de no ser discriminada”, dice la N°5 de Gimnasia. “También le agradezco a mis papás que jamás me impidieron jugar y siempre me apoyaron”, cierra.

SU LLEGADA A LA CIUDAD DE LAS DIAGONALES Y SU DESEMBARCO EN ESTUDIANTES

En el 2014, Milagros Oliver terminó el colegio secundario y tomó la decisión de mudarse a la ciudad de La Plata para estudiar el profesorado de Educación Física. La mediocampista cuenta que estuvo un tiempo sin jugar al fútbol debido a sus estudios pero que luego de un corto período notó mucho la ausencia del deporte en su vida.

Según narra la volante, después de hablar con su familia se dio cuenta que quería volver a tocar la pelota, así que decidió ir a jugar a Estudiantes. Allí tuvo la posibilidad de jugar por primera vez en AFA y de hacer grandes amistades, como la de Mercedes Carlini con quien hoy en día comparte plantel en Gimnasia.

“Era mi primer año en La Plata y no sabía manejarme sola en la ciudad. Villa San Carlos entrenaba tarde y lejos, se me complicaba mucho ya que mis hermanos, con quienes vivía, no me podían acompañar”, dice la mediocampista. “A Estudiantes no quería ir por mi sentimiento hacía Gimnasia pero mi familia me dijo que no lo dude, que todo era para crecer como jugadora y me terminaron convenciendo”, relata la futbolista.

A pesar de jugar en el Pincha, la pasión de Milagros hacía Gimnasia era de publico conocimiento. Ella cuenta que siempre dijo que si surgía la posibilidad de jugar en el Lobo no lo dudaría ni un segundo y así fue cuando se enteró que la institución Tripera volvía a tener la disciplina de fútbol femenino.

SU LLEGADA AL LOBO Y LA CORONACIÓN EN EL ASCENSO

Por suerte para la “Peque” el proceso de adaptación fue muy sencillo ya que, según cuenta, sus compañeras la integraron rápidamente y se sintió parte del grupo en muy poco tiempo. A pesar de ser una de las pocas que provenía de Estudiantes y no de Villa San Carlos, esto no fue un problema para incorporase al equipo.

No solo su adaptación fue rápida, sino también la del equipo que en su primera temporada en la B consiguió el campeonato y el ascenso a la Primera División. “Fue un torneo larguísimo donde tuvimos varios altibajos pero con el correr de los partidos nos fuimos haciendo más fuertes”, narra la N°5 del Lobo.

Cuando arribó a Gimnasia, la ex Estudiantes anhelaba con el ascenso a la máxima categoría de fútbol femenino en nuestro país. Sin dudas obtener el campeonato a falta de dos fechas fue un sueño cumplido para ella y para el resto del plantel.

EL MOMENTO DE PONER LA FIRMA

El ascenso a Primera no solo significó un nuevo desafío para el equipo del Lobo, sino que también traería consigo la firma de contrato para 9 jugadoras del plantel: entre ellas, se encontraba Milagros Oliver.

“Nunca imagine ser jugadora profesional, era algo muy lejano para mi. Me sorprendí porque somos muchas y todas damos siempre el 100%, no hay diferencias”, cuenta la futbolista Tripera. “Cuando me lo comunicaron obviamente me puse feliz. Profesional y en el club del cual soy hincha, era una locura”, afirma.

“Acá en Gimnasia me siento muy feliz, estoy cumpliendo mi mayor sueño, es algo que deseaba de chica y lo logré. Tomo con mucha seriedad todo e intento disfrutarlo al mismo tiempo. Quiero que el club este lo más alto posible y que sea representado por nosotras”, afirma la jugadora.

DISTINGUIDA POR SU GENTE Y SU RELATO EN “PELOTA DE PAPEL 3”

En diciembre del anterior año, la jugadora fue distinguida en su ciudad natal como la atleta destacada del 2019. “Que me hayan destacado me genera demasiadas sensaciones. Estoy muy contenta por este reconocimiento. Siempre voy a estar agradecida”, dijo ella al recibir la distinción.

Además, Oliver se animó a explorar el mundo de la literatura: redactó una obra ficcional en el libro Pelota de Papel 3. “Juanky Jurado me propuso de participar en el libro y accedí. No soy de escribir mucho, así que tuve que recibir ayuda de mi hermano Nicolás”, cuenta Milagros, quien hizo su relato sobre un clásico plantese donde juegan hombres y mujeres.

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