Se inició en Estudiantes, pasó por River y llegó hasta la Selección Argentina, para así volver a su lugar en el mundo. Conocé la historia de Micaela Sandoval, una mujer que representa la identidad del club en todos sus sentidos.

Micaela Sandoval, capitana de Estudiantes.

Sus inicios

Nacida en La Plata, desde chiquita respiraba y sentía el fútbol como lo hace hoy en día. Cuenta que sus hermanos mayores la ponían en su andador y ella no hacía otra cosa que patear la pelota que tenían. Sus primeros pasos en un club los dio en el Circulo Marchigiano de Lisandro Olmos, pero fueron pocos meses.

En aquella institución ya la discriminaban por el simple hecho de jugar al fútbol siendo mujer. “Me decían machona, marimacho, pero no les daba bola. Me encantaba jugar y no le hacía mal a nadie. Estaba convencida de que era lo que quería hacer.  Mi familia siempre me apoyó, fueron fundamentales para que lograra llegar a ser quien soy hoy”, relata Micaela.

Desparramando rivales donde tocará jugar

En su adolescencia entrenaba en la escuelita de Gimnasia, hasta que un día su hermano la acompañó a 1 y 57 a probarse y así fue como al día siguiente con solo 15 años, empezó a entrenar con el plantel de primera del club del que era hincha. Un año después le llegó el momento del debut en AFA frente a San Lorenzo.

Con el correr de los años Micaela se fue consolidando en Estudiantes y fue llamada desde de la Selección Argentina en 2012. Participó del Sudamericano sub 20 en Brasil y luego del Mundial de dicha categoría. Se dio el gusto de viajar hasta Japón para la cita mundialista y aunque el equipo no estuvo en su mejor momento, ella completo los 3 partidos de la fase de grupos sin haber sido sustituida nunca.

El salto a la élite

Cuando volvió de Asia pasó el momento más duro de su carrera y decidió dejar el fútbol. Así lo cuenta: “Fue una mezcla de todo. La decepción de haber quedado eliminadas en fase de grupos, el no sentirme reconocida por mi club, y el querer estudiar y conseguir un título, sabiendo que en ese momento no se podía vivir del fútbol”. Pero apareció un llamado inesperado que dio marcha atrás en su decisión.

Su crecimiento fue tan grande que le llegó un ofrecimiento de la UAI Urquiza, pero el director técnico que quería ficharla pasó a River, entonces fue así como llegó al club de Núñez. Allí se dio el gusto de ser dirigida por Diego Guacci (DT), Daniel Reyes (Ayudante) y Maximiliano Brucoli (PF), personas a las que recuerda con mucho cariño.

Cuenta que disfrutó mucho de su paso por el club, principalmente porque entrenaban como profesionales. Se dio el placer de llevar la cinta de capitana y forjó grandes amistades con varias compañeras, como Mariana Larroquette, con quien también compartió Selección.

Momento de frenar

Ya a fines de 2016 viajar todos los días desde su casa hasta Núñez empezó a resultarle tedioso porque llegaba tarde a los entrenamientos, no rendía como esperaba y hasta pasó sus últimos meses sin jugar. Sintió que era mejor cambiar de aires y decidió buscar una alternativa. Ahí surgió la opción de Estudiantes y mediante un préstamo volvió al club a principios de 2017.

Pero volvieron a aparecer los problemas, sus horarios ya no le posibilitaban jugar en el club. En ese momento apareció la oportunidad de la Liga Amateur Platense que contaba con exigencias distintas. La Plata FC la fichó y lograron ser campeonas del torneo de reserva. Por si fuera poco, Micaela anotó el gol del campeonato en su último partido con el club. Finalmente Micaela pudo volver a Estudiantes al acomodar sus tiempos a partir de Enero de 2018 y hasta la actualidad así se mantiene.

Levantando la “copa”

Si le preguntas por sus momentos más felices en el club, ella te recuerda la Copa de Plata que gano con el club a mediados de 2018. El festejo de ese título se viralizó alrededor de todo el mundo porque al momento de levantar el trofeo las jugadoras se encontraron con que AFA nunca lo había enviado. Era tanta la emoción que a Micaela no se le ocurrió otra idea que festejar levantando un bidón que, como todos sabemos, es un símbolo de la historia del club.

Micaela Sandoval con el bidón. Imagen: TN.

Alcanzapelotas por un día

Otro recuerdo imborrable en su memoria fue el día en el que se convirtió, junto a una de sus compañeras, en las primeras alcanzapelotas mujeres en un partido de fútbol masculino. Fue el día del 2-0 a Boca en Quilmes con Leandro Benítez como director técnico.

“Desde el momento en que me lo anunciaron hasta el día del partido me corrían nervios. Se me venían mil cosas a la cabeza y mis familiares me daban consejos. Con Laura Andrade (su compañera) nos tocó justo atrás del arco de Andujar. No tuvimos mucho trabajo por suerte”, narra Micaela.

Encontrando su lugar en el mundo

Para ella el club es todo y así lo cuenta: “Me permitió hacer lo que amo, que es jugar al fútbol. Estudiantes representa una escuela, te forma como jugadora y persona. Y sobre todo representa entrega y sacrificio, el saber que siempre estamos solos contra todos te da fuerzas. Pase momentos hermosos junto a mi familia, esperamos volver a eso y que mis dos sobrinos más chicos puedan disfrutar todo lo hermoso que es este club”.

Micaela vivió una noche inolvidable el pasado 9 de Noviembre en la inauguración del Estadio de 1 y 57, cuando el club la invitó a participar del amistoso inaugural. Se dio el gusto de estar con 2 de sus máximos ídolos: Alejandro Sabella y Rodrigo Braña.

De “Pachorra” cuenta que es su mayor ídolo y que admira tanto su intelecto como su fuerza. También se acuerda de Simeone: “Tiene una actitud envidiable y contagiosa. Me siento identificada con él, por su manera de jugar y de ir al frente. Bajo su mandato vi campeón a estudiantes por primera vez, eso no se borra con nada”.

Hoy es la capitana del equipo y toma su rol con mucha responsabilidad, intentando mantener la armonía en el grupo, escuchando a todas sus compañeras e incentivándolas al recordarles el club en el que se encuentran.

Sueña con conseguir otro título con la institución y en un futuro hacer el curso de directora técnica para calzarse el buzo de entrenadora. Ella es Micaela Sandoval, un ejemplo para cualquiera que deseé jugar al fútbol.

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